jueves, 4 de agosto de 2011

De regreso a clases

Regresar a clases no es fácil, menos cuando tienes que levantarte a las seis de la mañana para ir a clase de siete. Y no es que me queje, pero lo que pasa es que durante toda la universidad tuve clase de siete y, por un momento, pensé que al graduarme ya no iba a tener que despertarme a esas horas, tal vez dormirme a esas horas, pero definitivamente no despertarme.

Pero bueno, así me tocó el horario, y está bien, mejor clase de siete y arrancar así el día, en lugar de tener clases a las doce del día, tener que interrumpir cualquier cosa que esté haciendo para ir a la Universidad, y sufrir el calor del medio día, que hace que uno esté más somnoliento que con la clase de siete.

Las vacaciones estuvieron bien; sin embargo fueron cortas y me la pasé trabajando. Mi idea es que en la última semana de vacaciones me la pasaría sin hacer nada; viendo pelis, leyendo, jugando videojuegos, y todas esas cosas. Cuál sería mi sorpresa el domingo pasado cuando un compañero me pregunta si ya estoy listo para regresar a clases.

"¿Por qué, si entramos hasta dentro de una semana?", le pregunté.

"No", respondió, "entramos este lunes".

No puedo comenzar a contarles cómo fue que mi burbuja se reventó. En mi casa quedaron un par de libros que ahora tendré que leer a ratos y una pila de películas que tendré que ver en los fines de semana.

Pero estoy feliz de haber vuelto a clases. Hasta ahora los grupos de la Universidad prometen, se ve que son personas interesadas en su carrera y dispuestos a debatir y aprender. Siempre es bueno comenzar un semestre así.

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