lunes, 18 de abril de 2011

Ya de vacaciones

Alguna vez alguien me dijo que las vacaciones no eran una recompenza a los alumnos, sino un descanso necesario para los maestros, pues sin ellas lo más probabable es que nos volveríamos locos y regresaríamos a los métodos de enseñanza medievales. Yo opino lo mismo.
Pero ya son vacaciones, y aunque he de decir que la Semana Santa de este año llegó muy tarde, y la idea de que a los maestros no se nos pague nada en las vacaciones --hey, no están dando clases ¿por qué les vamos a pagar?--, estoy agradecido de que poder tener este tiempo libre. La universidad, por supuesto, pretende que aprovechemos para calificar, pero soy de la idea de que, así como no me pagan la vacaciones, no trabajo las vacaciones.
Pero no es momento de pensar en eso, lamentablemente tampoco es el momento de pensar en la playa. Pero no importa, por quince días no hacer, no lidear, no calificar, no dictar, no discutir, no pensar. ¡Salud!

miércoles, 13 de abril de 2011

Crónica de un examen anunciado

Como maestro el día del examen es uno de esos momentos que podría significar la revancha contra todos aquellos alumnos que no prestan atención, los que hablan en clase y aquellos que no leen los libros, pero la verdad es que nunca me ha salido ser el maestro malvado.

Lo anterior no quiere decir que no disfrute la cara de angustia de mis alumnos al momento en que les voy dictando las preguntas yse van dando cuenta de que no tienen idea de lo que estoy dictando, pues una de las cosas que tienen mis examenes es que no son de memorización, sino de pensar; y no hay nada que le duela más a los alumnos que pensar.

Tengo que admitir que me divierte el ver cómo todos se hacen bolas y comienzan ha hacerme las preguntas del examen, pero con otras palabras, como intentando que me haga bolas, me apiade de ellos. Todos hablan al mismo tiempo, lanzando las más locas hipótesis de lo que deben de ser las respuestas del examen. Yo intento ponerlos en la ruta en la que deben de ir para responder la pregunta, pero ellos solos, en su afán de responder rápido y con el minimo esfuerzo, se comienzan a hacer bolas y cambian su respuesta de lo que está más o menos bien, por unas que están terriblemente mal.

El caso es que termina el examen y todos tienen cara de "es usted un maldito profe", y me preguntan las respuestas de examen. Como buen maestro les contesto todas. Se quedan con la boca abierta, todo era más fácil de lo que pensaban. "¿Pero maestro, cómo ibamos a saber eso?", me prguntan. "Fácil", les digo, "solo tenían que poner atención en clase".

miércoles, 6 de abril de 2011

En la universidad

Hay momentos en los que los alumnos lo vuelven a uno loco. Creen que son más listos. Creen que lo saben todo. Creen que el maestro es un pelele.
Después vienen lis examenes. Entonces creen que son víctimas. Creen que el maestro la trae en su contra.  Creen que sufren mucho.
Me queda claro que para los alumnos la escuela es una cuestión de fe.