Ha pasado ya mes y medio dese que renuncié a mi trabajo en la agencia, y ahora puedo decir, por encima de muchas cosas, que me siento más tranquilo y feliz. Pobre, pero tranquilo y feliz.
Es curioso, pero pocas veces vemos el daño que hace trabajar en un lugar tóxico, donde el acoso, la descalificación y la falta de visión de negocios, hacen la vida de quien ahí trabaja imposible.
Ahora no puedo decir que estoy en Jauja, de hecho me falta mucho para ello, pero me doy cuenta de que mi salud ya estaba mermando, y la verdad es que la agencia no me iba a pagar el médico, ni las cuentas de hospital si me ponía malo, a lo mucho me mandarían al seguro, y eso porque la ley les obliga a pagarlo. Siendo honesto, no creo que ni flores me fueran a mandar a la tumba.
Pero así son estas cosas, ahora a comenzar un nuevo reto, a buscar nuevas cosas que hace y a no achicopalarme, que todo irá saliendo con un poco de tesón y algo de suerte.
Hace unos días mandé mi currículum a cierta página que buscaba escritores, más por el gusto de escribir que por la necesidad de un trabajo. El caso es que rechazaron mi solicitud. No me pone triste, porque uno se va acostumbrando a los rechazos, pero hubiera estado padre.
En fin, el caso es no dejarse ir, seguir adelante y no perder la paciencia, que las cosas llegan, tarde que temprano, aunque espero que no tarden mucho.
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